09/08/2020

Famosos y funcionarios culpan de contagios a empleadas domésticas

El desprecio del gobierno al gremio más feminizado del país es total.
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La modelo Nicole Neumann contó esta semana que dio positivo de coronavirus tras haberse realizado el hisopado, acusando a su empleada doméstica por el contagio, como consecuencia de “un descuido”. Según la modelo, su empleada Daniela “amaneció sin olfato”, uno de los síntomas del Covid-19, y ante eso le pidió “que se quedara encerrada en un cuarto hasta que se pudiese hacer un testeo y le dio positivo”, por lo que fue trasladada a un centro de aislamiento.

La modelo justificó haberla hecho trabajar durante la cuarentena en que alguien tenía que cuidar a sus hijas mientras ella trabajaba, en que le pagó horas extras por quedarse también el fin de semana, y en que fue ella quien eligió trabajar porque “necesita ayudar a su familia con un sueldo”.

Las declaraciones se viralizaron inmediatamente en redes sociales y despertaron mayor indignación al conocerse que la empleada no se encuentra registrada. Muchos medios de comunicación colocaron el tema ubicando a las trabajadoras de casas particulares como transmisoras del virus a famosos, y no como trabajadoras precarizadas víctimas de una escalada de contagios de coronavirus en el contexto de flexibilización (con la inminente saturación del sistema de salud). En ningún caso se indicó al gobierno como responsable de los atropellos, cuando la actividad está integralmente en sus manos, como lo establece la ley 26.844.

El caso de Neumann no es aislado: durante el aislamiento conocimos varias situaciones similares de personajes públicos que obligaron a trabajar al personal doméstico. Sus acusaciones contra la empleada tampoco fueron exclusivas. Días atrás, el subdirector ejecutivo de PAMI, Martín Rodríguez, dio una entrevista en Radio con vos en la que declaró haberse contagió de Covid-19 a través de la niñera de su hija. El funcionario amparó el incumplimiento de la licencia laboral paga en que él y su compañera tienen responsabilidades en la gestión del Estado que implican estar fuera de su casa. Cabe recordar que Rodríguez es parte del gobierno que se echó atrás en las licencias por tareas de cuidado, en otro guiño a las patronales y en el avance sobre los derechos de les trabajadores. A pesar de lo que señala el funcionario, el decreto gubernamental no había establecido ninguna excepción a la norma de que no había que hacer trabajar a la empleada doméstica y había que pagarle el salario, ni para funcionarios ni para nadie.

Si bien a quienes realizan tareas de cuidado (categoría 4) se les reconoce como esenciales, estableciéndose en el protocolo la disposición de transporte privado para asistir a las casas y una serie de obligaciones (como elementos de higiene), nada de esto se cumple. El Estado imparte protocolos y decretos que no hace cumplir con inspecciones y disposiciones.

Solo el 20% de las empleadas domésticas mantuvo sus ingresos desde que se declaró el aislamiento social y obligatorio, mientras otras cobran una parte menor de sus ingresos normales. Si sumamos a esto que el 44% son jefas de hogar y sostienen a sus familias, es lógico que precisen volver a trabajar para obtener un ingreso, necesario para pagar la olla.

El desprecio por parte del gobierno al gremio más feminizado del país es total. Se trata de uno de los rubros más precarizados, con salarios que rozan la canasta de la pobreza y con altos índices de abuso patronal. La única política del gobierno de Fernández ha sido el acceso al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), equivalente a 10 mil pesos y además restrictivo: para las no registradas, contiene arbitrariedades como la incompatibilidad del mismo con los planes sociales que cobren las empleadas o algún miembro de la familia; mientras que en el caso de las registradas, no han sido protegidas de la acción de empleadores de descontar el IFE de sus haberes. Esto sin contar la ausencia de medidas en torno a la violencia de género que padecen gran parte de estas mujeres y se acrecentaron como consecuencia del confinamiento.

Organicémonos frente al abuso del Estado y de las patronales

Mientras el gobierno define acuerdos con los bonistas para el pago de una deuda ilegítima a costa de un ajuste brutal a las masas y sus funcionarias festejan, da la espalda las trabajadoras de casas particulares frente a los abusos, el incumplimiento patronal y los salarios de hambre.

La Agrupación de Trabajadoras de Casas Particulares en Lucha impulsa la realización de un gran plenario nacional el 22 de agosto por los puestos de trabajo y mejoras en las condiciones laborales, por el cumplimiento de pago y la duplicación del salario, por la aplicación de protocolos y provisión de elementos de seguridad e higiene. Por el pago inmediato y acceso al IFE, así como un subsidio de 30 mil pesos para todas las desocupadas. Obra pública para la puesta en pie de jardines, lugares de esparcimiento y deportivos, y contratación bajo modalidad de empleo permanente para atender estos lugares.

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