09/08/2020

Plan Gas 4 de Neuquén: nuevo esquema, viejos negocios

Ganancias garantizadas y tarifazos
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Los grandes trazos de un llamado Plan Gas 4, ocupa las páginas energéticas de los medios. A grandes rasgos, el gas tendría así un plan, aunque el país no tenga uno general. El mismo asegura un precio sostén de US$ 3,40 por millón de BTU a las productoras durante cuatro años, por un volumen de 70 millones de m³/dia, a partir de las licitaciones de octubre próximo.

La cuenca neuquina que hoy aporta más de la mitad del gas producido en el país, tendrá la mayor porción con 47,2 millones de m³/dia. Es un anabólico para la alicaída Vaca Muerta.

El precio fijado está muy por encima, por ejemplo, de las licitaciones de gas para generación eléctrica, que en junio se pagó alrededor de U$S 2,4 el millón de BTU, para una oferta de poco más de 20 millones de m³/día desde Neuquén.

Ahora, para octubre (cuando declina la demanda interna por retiro de la época invernal) se pagará un precio en dólares superior al 40%, y por el doble de la producción ofertada hace apenas 45 días.

Si bien para la época veraniega el nuevo Plan reduce el precio a U$S 2,9 por millón de BTU, aún sigue siendo más alto que el que obtuvieron por sus ventas invernales, y la menor demanda interna es compensada con la autorización de exportar  una parte de la producción.

Para las empresas que lideran la producción gasífera en Vaca Muerta como YPF, Total, PAE, etc., el salto productivo para cumplir el cupo de metros cúbicos diarios es importante. Se deberían reactivar las inversiones en pozos, transporte y plantas de tratamiento.

Pero como una parte de ellas ya reciben por su mayor producción los subsidios del anterior Plan Gas, si quieren ofertar para el nuevo Plan deben promediar el precio entre ambos Planes. Esto es una  limitante.

Y si se quedan afuera ahora, podrán  ofertar recién en el  año 2022, pero solo si no se cubrieran el total de los 70 millones de m³/día.

Por lo tanto para llegar a los casi 50 millones de m³/día, con volúmenes que acrediten exclusivamente para el nuevo Plan y zafar del promedio de precios, se debe dar un incremento importante en la inversión. O…compensar con importación de GNL a través de los barcos metaneros, como las habilita el Plan Gas 4.

Y aquí puede residir la otra parte del negocio.

Porque en un mundo en un proceso de depresión productiva y económica, hay producción excedente de GNL. Hoy el GNL producido por EEUU (que acaba de extender hasta el 2050 la autorización para exportar gas) se vende a U$S 1,7 por millón de BTU. Y los grandes importadores como Japón o China están pagando para el mes de setiembre precios de U$S 2,20 o 2,30 el millon de BTU. Hay 30 barcos metaneros paralizados a lo largo del mundo.

Con esos precios en el mercado mundial, la importación para cubrir un incumplimiento para el mercado interno, por no haber invertido lo necesario en Vaca Muerta para dar ese salto productivo, se puede cubrir con pingües ganancias importando ese GNL que sobra en el mundo.

Como se aprecia, el nuevo Plan cubre las ganancias de las productoras bajo todas las circunstancias.

Los que no están cubiertos son los bolsillos de los usuarios, ya que este mayor precio del nuevo Plan, más temprano que tarde se trasladará a las tarifas domiciliarias de gas y electricidad.

El gobierno “nac&pop” toma del libreto “neoliberal” de los Aranguren los mecanismos para exprimir los bolsillos populares.

Sin nacionalización sin pago de todo el complejo energético,  bajo control de sus obreros, técnicos y profesionales, no habrá ni soberanía energética ni tarifas acordes al consumo de una calidad de mayor calidad de vida.

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