07/08/2020

Pongamos al movimiento estudiantil de pie

Tracemos una intervención común de la izquierda para desarrollar un plan de lucha.

El ajuste del gobierno en la educación sigue su curso. A la eliminación de la cláusula gatillo a lxs docentes universitarios y la no apertura de la paritaria 2020, el congelamiento de la beca Progresar pese a la inflación del 60%, ahora se suma que el presupuesto 2020 prevé un ajuste del 80% en los gastos corrientes de la Universidad. El gobierno de Alberto Fernandez, que se paseó en elecciones por la Facultad de Ciencias Exactas proclamándose “hijo de la Universidad pública” y hace demagogia de su condición de docente universitario, está aplicando un ajuste sobre la docencia y la Universidad que sonrojarían a Finnochiaro y a Lopez Murphy.

¿Y el movimiento estudiantil?

Frente a esta situación, el rol de algunas agrupaciones, que en el pasado supieron movilizarse en contra de los ajustes en la Universidad, es vergonzoso. Las federaciones y centros estudiantiles, dirigidas hoy por agrupaciones que apoyan al gobierno nacional, no juegan ningún rol de organización de un movimiento estudiantil que está sufriendo, mediante la deserción, las consecuencias del ajuste. Tanto La Mella como La Cepa (PCR), que anteriormente se movilizaron contra los ajustes de los gobiernos de los Kirchner, hoy sólo se encargan de publicitar los anuncios del gobierno mientras no se animan a esgrimir algún tipo de argumentación sobre el ajuste presupuestario en curso. A su vez, en centros de estudiantes como el de Agronomía de la UBA, Humanidades y Trabajo Social de la Unlp (y sigue la lista) bloquean la realización de asambleas y acciones en ese sentido. Por su política, se han transformado en satélites de La Cámpora, perdiendo cualquier rasgo de independencia política y de movilización que podrían haber llegado a tener en el pasado.

A su vez, la novedad de este año es la verborragia antiajuste de la Federación Universitaria Argentina dirigida por la Franja Morada, que luego de haberse quedado callada cuatro años frentes a los ajustes macristas (los últimos dos presidentes de la FUA ocupan cargos por las listas del macrismo) e incluso haber querido bloquear la rebelión universitaria de 2018, ahora son los primeros en denunciar el ajuste actual. Se trata de una política hacia la tribuna y parte de una disputa entre variantes capitalistas que, en líneas generales, tienen una orientación similar en cuanto a la política de mercantilización de la universidad. Por esta razón y porque en general cogobiernan la universidad, es que la FUA no desarrolla ningún tipo de deliberación entre lxs estudiantes para pasar a la acción, salvo algún tuitazo cada dos meses “para cumplir”. En la Fuba, se alejan de esta verborragia que desarrollan a nivel nacional y se dedican a mostrar actividades asistenciales en donde trabajan en común con sus socios albertistas de la UES y el MLI. A esta altura del año pasado, la Fuba dirigida por la UJS había realizado un congreso extraordinario con paneles en todas las facultades y una asamblea final para discutir un plan de lucha.

Pongamos en pie al movimiento

Sin embargo, pese al bloqueo de las organizaciones políticas del gobierno y el régimen universitario hay lugares en donde el movimiento estudiantil se pone en pie por sus reivindicaciones. La Asamblea intercarreras de Filo, la asamblea intercentros impulsada por el Centro de Ciencia y Técnica de la Unsam, que fue arrancada a las direcciones kirchneristas del resto de los centros, las asambleas de Veterinaria de la UBA que lograron arrancar reivindicaciones estudiantiles a la gestión, las asambleas autoconvocadas en Arquitectura, Artes, Informática, Trabajo Social y Psicología de la Unlp, la interfacultades de la Universidad de Córdoba, las asambleas y acciones de lucha del Centro de Humanidades de la UN del Comahue, son una expresión de que hay un sector del movimiento, aún minoritario, que empieza a movilizarse por sus reivindicaciones. Desde la UJS entendemos que la tarea política para la izquierda en la Universidad es la de impulsar y extender estos movimientos de lucha y dotarlos de un programa que combine las reivindicaciones con un cuestionamiento a las políticas anti-educativas del gobierno.

En ese sentido, frente a la propuesta del PTS de armar “encuentros de la izquierda” regionales, insistimos en la necesidad de que el frente de izquierda actúe en común para impulsar al movimiento y no que busque reemplazarlo mediante convocatorias para quienes ya nos referenciamos con el FIT-U.

La UJS-PO propone la realización de encuentros de estudiantes en lucha, convocados por los centros de estudiantes y representaciones estudiantiles que resuelvan acciones y un plan de lucha en cada Universidad. Entendemos que de esta forma logramos que el llamado tenga una vinculación directa con los problemas concretos de lxs estudiantes y a su vez logramos amplificar la legitimidad y representación del encuentro. De esta forma también logramos plantear esta propuesta en los centros de estudiantes dirigidos por la franja o el gobierno, impulsando que la intervención estudiantil supere la parálisis de sus direcciones.

Proponemos, además, que plasmemos esta orientación en una declaración común, marcando un rumbo de lucha para el segundo cuatrimestre. Una intervención común de la izquierda en el movimiento estudiantil permitiría que estas instancias den impulso a la lucha y sirvan para prender la llama en el movimiento evitando que se transforme en un campo de disputa faccional como ha sucedido en otras oportunidades.

Para ser concretos, planteamos la realización de una asamblea interfacultades en la UBA, precedida por instancias en cada Facultad, y convocada por la secretaría de unidad obrera estudiantil y la de ciencia y técnica de la Fuba (conquistada por las agrupaciones de izquierda) , los centros de estudiantes de Veterinaria y Farmacia y Bioquímica, el centro del Nacional de Buenos Aires, la secretaria general en Filo y Agro y todas las representaciones estudiantiles de la Universidad.

En la Unlp, con el impulso de las asambleas e instancias de organización y de lucha de las distintas facultades, y apoyados en las 3 secretarías que la lista de izquierda conquistó en la Fulp, planteamos para fines de agosto una interfacultades que profundice la lucha que venimos dando.

En la UNC, seguir masificando con una intervención de frente único la asamblea interfacultades que se encuentra impulsando la lucha. En la Universidad Nacional Comahue, valernos de la representación conquistada como conducción del Centro de Estudiantes de Humanidades para impulsar nuevas acciones de lucha que agrupen estudiantes de esa y otras facultades.

En la Ungs proponemos impulsar una asamblea estudiantil.

Con una intervención política común de la izquierda, pongamos al movimiento estudiantil de pie en torno a un planteo de independencia del gobierno y las autoridades y de lucha contra el ajuste.

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